Texto: Miguel Vicens, Diario de Mallorca 14/11/1997
Miguel Vicens —¿Con qué escritor le gustaría compartir un día?
Joan Bennàssar —Si fuera posible me gustaría compartirlo con Shakespeare. Lo que más admiro de su obra literaria son las complicidades que sabe crear entre los personajes.
M.V. —¿Qué libro hubiera deseado escribir?
J.B. —Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, o Los idus de marzo, de Thornton Wilder.
M.V. —¿Sueña con haber protagonizado alguna película?
J.B. —Siempre se puede soñar con protagonizar las aventuras de El Zorro o El Capitán Trueno. Como espectador, prefiero el cine europeo al americano. Y entre las películas recientes con las que más he disfrutado, citaría la española Secretos del corazón y El paciente inglés.
M.V. —¿Qué música asocia con su vida?
J.B. —Las canciones de Bob Dylan, aunque antes de someterme a este cuestionario confieso que me encontraba escuchando un disco de Chavela Vargas.
M.V. —¿A qué compositor le pediría que tocase sólo para usted?
J.B. —De nuevo a Dylan, porque es el músico que, a pesar del paso del tiempo, ha quedado en mí con más fuerza.
M.V. —¿Qué monumento preservaría?
J.B. —Hubiera preservado todos los que han dañado los terremotos que recientemente han sacudido Italia. También salvaría los grandes monumentos de Egipto.
M.V. —Pintura o escultura que quisiera poseer.
J.B. —Como además de pintor soy coleccionista no me parece negativa la idea de propiedad aplicada a obras de arte fundamentales. Me gustaría poseer alguna pintura de Picasso y una escultura egipcia.
M.V. —¿Qué representación teatral no se cansaría de ver?
J.B. —La versión que Josep Maria Flotats realizó de Cyrano de Bergerac.
M.V. —¿Cuál es la fotografía que no olvida?
J.B. —Algunos fotogramas de la película El acorazado Potenkim, de Einsestein.
M.V. —Acontecimiento histórico que le gustaría haber vivido.
J.B. —Estoy satisfecho con la época que me ha tocado vivir. No obstante, si pudiera viajar en el tiempo visitaría la Francia revolucionaria de 1789 o Rusia en octubre de 1917.
M.V. —Hecho social que anhela contemplar.
J.B. —El futuro avanza muy rápido. Me sorprende más el paso del tiempo que lo que está por llegar.
M.V. —¿Le ha conmovido alguna vez la tauromaquia?
J.B. —Me interesó de pequeño y, aunque entiendo sus valores plásticos, en los años 70 me olvidé de la fiesta.
M.V. —¿Ha vibrado con algún deporte?
J.B. —Sí, con deportes individuales, como el tenis, el squash o el footing. Como espectador, el fútbol me gusta para disfrutar de un rato distendido y discutir del tema, aunque soy todo lo contrario a un forofo. A mí, el fútbol me relaja.
M.V. —Un programa de televisión que desee grabar en vídeo.
J.B. —De la televisión sólo me interesan las películas.
M.V. —¿Con qué placer gastronómico celebraría un acontecimiento feliz?
J.B. —Con pescado a la plancha o algún plato típico mallorquín en algún lugar bonito de la isla.
M.V. —¿Qué invento de la civilización desearía haber concebido?
J.B. —Volar, una aspiración que ahora parece muy simple, pero que en tiempo de los pioneros, desde Leonardo da Vinci, implicó enormes dificultades.
M.V. —¿Hay alguna máxima o pensamiento que le haya ayudado?
J.B. —“Amad el trabajo, odiad los cargos, y que no se os conozca como amigos de los gobiernos”, de Robert Graves.
M.V. —¿Cuál es su tesoro sentimental?
J.B. —Colecciono objetos primitivos, arte africano y me cuesta mucho desprenderme de la ropa usada.
M.V. —¿Disfruta o ha disfrutado leyendo tebeos o tiras cómicas?
J.B. —Con el cómic he vivido dos épocas. De niño, disfruté con las historietas de El Capitán Trueno y Jabato. Más mayor, con Mafalda, Charlie Brown y Astérix y Obélix.
M.V. —¿La moda está entre sus pasiones?
J.B. —No me desagrada seguir los cambios de estilo, pero sólo como observador.
M.V. —¿A quién le pediría un autógrafo?
J.B. —Si estuviera vivo, a Picasso. Se lo pediría como un signo de respeto y admiración.
M.V. —¿De qué acontecimiento social le gustaría ser invitado o protagonista?
J.B. —Tengo otro tipo de ambiciones.